27 de julio de 2009

El arte de usar anteojos (Parte I)

Tenía yo mas o menos unos nueve años cuando en el 4º grado de colegio descubrí mi corta vista. En esa época del año se festejaba el dia de la madre, que recuerdo se decía entre los chicos, que era el "dia de la familia", para aquellos nenes que no tuviesen mamá.
Allá por la primaria yo era una nena especial. Si bien tenía mis compañeritos, eran pocos los que se acercaban a ser amigos y yo era de esas nenas que
parecen invisibles: Me movia poco y hablaba mucho menos. Ser sociable, estar adelante de mucha gente...me aterraba.
Los primeros 5 años de primaria los pasé en una escuela (MUY) privada, y como tal, cada acto escolar era un acontecimiento: los nenes tenian que estar perfectamente disfrazados en el caso de necesitarlo y las madres, babeando y sin disimulo, debían estar contemplando a sus hijos con orgullo.
El dia en el que descubrí que veia mal, la Seño Verónica elegía quienes y "de qué" iban a actuar en el acto del "día de la familia". En ese momento, había sonado el timbre del recreo, pero los nenes, recontra emocionados para ver quienes iban a ser los afortunados actorcitos, no habían salido al patio: estaban todos alrededor de la maestra.
Yo, pequeña y con trencitas piojosas, me había sentado en la parte de atrás del salón (quién sabe por qué) y me encontré en apuros al darme cuenta que, a diferencia de los demás, no había terminado de copiar la tarea del pizarrón. Tenía que apurarme: después del recreo empezaría la clase de Italiano y lo que había en el pizarrón iba a convertirse en polvo un segundo después de que la seño diga "buon giorno" (y claro, no me iba a animar a pedirle la tarea a nadie). Así es que, apuradita en el cuaderno iba escribiendo con mi lapicera con goma (¡qué moderna!). Alrededor mio, los nenes se iban sentando: la maestra asi lo habia ordenado, visto y considerando que todos se habian descontrolado ante la emoción del "reparto de papeles" para el acto.
La maestra hablaba para todos, pero yo no la escuchaba porque había algo que me estaba molestando: el pizarrón, de a ratitos, parecía un espejo empañado, tenía la sensación de estar saliendo de la pileta sin haberme refregado los ojos para obtener claridad. Yo tenía compañeritos que usaban lentes, la mayoría, de descanso: los usaban un par de meses y la vista ¡puf! se corregía como magia. No podía entender qué era lo que los hacía saber que necesitaban usar lentes. A ellos les quedaban bien; yo deseaba nunca tener que usarlos, pero esa mañana temí lo peor: ¿Sería yo una cuatro-ojos? ¿Es normal que las letritas del pizarrón se me borren o en serio tengo algo malo? Qué horror...un dia asi no lo tiene cualquiera.
En ese momento desperté de mi trance reflexivo y volví a la clase...la maestra seguía hablando del acto: este consistia en representar distintos tipos de familia; recuerdo que serían: Los simpsons, La familia Adams, La Chilindrina y Don Ramón, y una familia tipo común. Cada personaje desfilaria aproximadamente 10 eternos segundos en todo el escenario, en frente de todos los padres y alumnos de todo el colegio, mientras una voz recitaría un lindo discursito sobre la importancia de la familia.

Cuando terminé de reflexionar sobre mi corta vista, la maestra dijo:
"...mmm y quién va a hacer de morticia?..."
Todos me miraron como si la cuestión fuera obvia...
"aaah claro, María de la Paz!" dijo la maestra "si? querés?"
"si" dije yo...pero ¡qué terrible! No sé qué me daba más vergüenza: si actuar, o decir que no ¡y quedar como una vergonzoza!
Y es que claro, María de la Paz era muy muy flaca y alta, tenía la piel exageradamente blanca y el pelo bien largo y oscuro; ¡perfecta para el papel!
Pero lo que Paz no dijo es que le daba muchisima vergüenza hacerlo.
¡Qué día horrible! No solo mi vista estaba fallando sino que, días mas tarde, tendría que subirme a un escenario, disfrazada de "Morticia" frente a todo el colegio, y bailar con un compañero (que hacía de Homero) para que luego, los demás me "carguen" por esta cuestión. ¡Qué terrible!
Llegué a la casa de mi tía y me dejé caer en la silla mientras
ella cocinaba, horas más tarde, cuando vino mi mamá le dije "Ma...hoy en la escuela no veia el pizarrón"; y ahí empezó mi calvario.


Mis primeros lentes eran onda "Harry Potter", claro que en esa época, el joven hechicerito no estaba de moda todavía.
Quinto grado de la primaria lo empecé con anteojos, fue en el año 2000.

En el consultorio del oculista recuerdo haberle preguntado "¿y por cuánto tiempo tengo que usarlos?" Él y mi mamá se rieron, "para siempre, nena, y cada vez más" me contestó.
Al principio era solo "los uso solo para la compu, la tele, el cine, etc." Hoy son parte de mi cuerpo, practicamente, hace casi diez años.




Continua en "El arte de usar anteojos (Parte II)"



1 Blablas:

Anónimo dijo...

Que interesante relato me gustó mucho, me acuerdo que eras un poco tímida en el 2000 pero no me acuerdo mucho de los lentes, o será que no le prestaba atención a los lentes de nadie, desde que los uso practicamnte mando a todos mis alumnos al oculista y tienen los mejores asientos, y al que se burla de alguno que usa lentes se queda sin tres recreos (y esto último es verdad jaja)

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