8 de marzo de 2010

Las tardecitas de Quilmes tienen ese... qué se yo ¿viste?

No hace poco me di cuenta que, cuando uno vive en un lugar asi, es difícil salir a la calle y no recibir una sonrisa amiga, un conocido que te levanta la mano y piensa "mirá esta piba, hace cuánto que no la veia..." y sigue caminando, como si nada.
Es curioso, como a lo largo de mi joven vida, han pasado miles y miles de caras que hoy, son un borrador en algún cuaderno de secundaria, o un grafiti de los tantos de la pared de mi pieza.
Lejos estoy de un reproche, solamente una simple reflexión de cómo pasa el tiempo, cómo cambian las cosas, las personas, los paisajes, y lo divertido que es acordarse de todas esas cosas que uno hizo, a veces sin pensar, otras pensando demasido.

Pensar de nuevo, que los amigos de uno no eran los mismos a los 15 que a los 16 o a los 19, aunque siempre queden esos "mismos de siempre", tampoco vamos a ver las mismas caras cuando tengamos nuestros 30 cumpliditos.
Y va a pasar el tiempo, y nos vamos a ir olvidando y volviendo a acordar, y vamos a negar saludos, o recibir abrazos de caras lejanas.
Todo cuenta para hacer un teatro de vida que nosotros mismos vamos escribiendo con cientos de personajes.



¡Cuántos olvidados! o ¡demasiado recordados!
Curiosa es la cosa.



"Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!

¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!"

(Más bla bla QUE NUNCA)

1 Blablas:

Luz dijo...

Y una tarde en la plaza bastó para comprobar tu teoría. :P

Publicar un comentario